La oscuridad. Esta maldita oscuridad, que absorbe todo, lo engulle atrayéndolo con los tentáculos de sus sombras, aislándome, dejándome prisionera del grillete de los recuerdos.
No puedo dormir, quizás se deba a la cantidad de horas que dormí antes, o quizás a las imágenes que regresaban a mi mente, incesantes. Golpeando mi criterio y mi sensibilidad. Siempre he creído en el amor verdadero, en el valor que determinadas cosas deben tener cuando encuentras a esa persona especial, a la que conoces con sólo mirar en sus ojos, pero ahora me sentía desorientada, salvajemente desilusionado, quizás de mí mismo, por entregarme a la pasión del modo que lo había hecho.
por: Anyarapleyadiana
